Resiliencia Comunitaria en el Corredor Seco de Honduras

Contexto:

En los últimos años, las sequías recurrentes en las comunidades del Corredor Seco de Honduras (CSH) han dejado a más de 1.3 millones de personas afectadas en 146 municipios*. Las condiciones para el año 2018 fueron muy difíciles por la afectación de una canícula prolongada que afecto la producción de la siembra de primera.

En 2019, según estimaciones de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG) la sequía continuará afectando severamente a las familias más vulnerables en 140 municipios del CSH y las cifras del PMA revelan que durante la cosecha de postrera -primer semestre del año- se perdió el 60% de los cultivos. La Comisión Permanente de Contingencias (Copeco) pronostica el incremento de un grado en la temperatura lo que favorece los incendios forestales y las plagas en los cultivos.

La variabilidad climática y la vulnerabilidad de las familias ubicadas en el CSH, son un binomio con una relación proporcional, entre mayor sea la presencia de fenómenos climáticos negativos se aumenta también las afectaciones en la población y por ende su vulnerabilidad, afectando así sus medios de vida y la seguridad alimentaria de las familias.

El gobierno de Honduras desde el año 2015 emitió el decreto de emergencia por la sequía (PCM 069_2016)*, el cual fue ratificado y ampliado hasta el 31 de diciembre del 2017.


EL PROYECTO:

Nombre del proyecto:  Mejora de la resiliencia comunitaria en el corredor seco de Honduras

Área del proyecto: Gestión del riesgo de desastres y adaptación al cambio climático

Período de implementación: Del 8 de diciembre de 2017 al 15 de febrero de 2019

Agencia Ejecutora: CARE Internacional en Honduras

Agencia Financiadora: ICDF Taiwán

Ubicación:

-15 comunidades – 3 municipios – 2 Departamentos

  • Choluteca / San José: Las Crucitas, Las Lajas, El Guayabo, Coraycito, Macuelizo
  • Valle / San Francisco de Coray: Cañadita, Montecristo, Caleas, El Guayabo, El Llano
  • Choluteca / San Isidro: Las Marías, El Bajio, El Caulote,, Buena Vista, Villa Dolores

El diseño del proyecto se basó en un enfoque de procesos clave para la construcción de la resiliencia comunitaria. Se identificaron las comunidades más vulnerables y se organizaron 15 Comités de Emergencia Local (CODEL´s) con el reconocimiento de la Comisión Permanente de Contingencias de Honduras (COPECO) y los Gobiernos Municipales. Una vez organizados se dio inicio a los procesos de fortalecimiento de capacidades desarrollando diversas actividades como capacitaciones en Reducción de Riesgos por Desastres (RRD) Y el Sistema de Alerta Temprana (SAT). Durante esta fase se elaboró un análisis de vulnerabilidad, mapas de riesgo, protocolos de respuesta, y el plan de acción comunitario basado en la identificación de vulnerabilidades y centrados en las acciones que las comunidades deben llevar a cabo para enfrentar la variabilidad climática e incrementar la resiliencia de las comunidades.

Las comunidades priorizaron las obras más relevantes, entre las construidas están las recargas de acuíferos a pequeña escala, uso racional del agua y técnicas de agricultura inteligente en el agua; sistemas de captura y distribución de agua de consumo humano, así como opciones locales que mejoran la calidad del agua disponible.

Dentro de las metodologías de mayor importancia que se implementaron durante el proyecto esta las Escuelas de Campo (ECA´s) para la adopción de buenas prácticas agrícolas en parcelas comunitarias, con la cual se logró que los productores interactuaran y se organizaran en equipos de trabajo para dar asistencia técnica y producción en las parcelas.

Los y las participantes también fueron capacitadas para dar seguimiento desde las comunidades a los efectos de la variabilidad climática a través de herramientas de monitoreo que registran datos socioeconómicos y agroclimáticos claves para la toma de decisiones durante los períodos agrícolas, así como para implementar medidas de protección a las familias sobre la seguridad alimentaria ante los efectos de la sequía.

Como parte de las herramientas de monitoreo a la sequía se piloteo el uso de la herramienta automatizada para el sistema de alerta a través de una aplicación en la plataforma CommCare, por medio de celulares, la cual se alimenta de la información recolectada manualmente por los miembros del CODEL.

El proyecto cerró sus actividades con la realización de un ejercicio de simulación donde las comunidades pusieron en práctica todos los conocimientos adquiridos, así como las herramientas desarrolladas durante la vida del proyecto.

El Proyecto involucró a miembros de las comunidades, líderes, lideresas y asociaciones locales, autoridades municipales en actividades de reducción de riesgos.

Las acciones estuvieron enmarcadas en las diferentes estrategias tanto a nivel nacional como internacional para el abordaje de la Reducción del Riesgo a Desastre como la Ley del SINAGER, el Plan Nacional de Gestión de Riesgo de Honduras, así como alineados al Marco de Acción de Sendai y la Política Centroamericana de Gestión Integral de Riesgo de Desastres.


Durante la implementación del proyecto, todas las actividades se desarrollaron bajo un enfoque de género donde se tomó en cuenta la participación de mujeres dentro de las estructuras comunitarias CODEL, alcanzando un 26% de participación en los cargos directivos y en la toma de decisiones.

En las Comunidades las mujeres y niñas son las responsables de garantizar el suministro de agua en las familias, razón por la que se tomó en cuenta las necesidades y sus opiniones en la construcción de obras de mitigación demostrativas como mejoras en las fuentes de agua, priorizando las familias lideradas por mujeres.

1,404 mujeres y niñas -de un total de 2,700 personas- participaron directamente en los CODEL´s y las ECA´s, representando el 52% de participación en las estructuras para la resiliencia comunitaria y la adopción de buenas prácticas agrícolas en sus hogares.


¿CÓMO SE HIZO?

Actividades durante la implementación del Sistema de Alerta Temprana ante la Sequía en 15 comunidades del Corredor Seco

Organización: Se organizaron 15 Comités de Emergencia Local (CODEL´s) en igual número de Comunidades en los municipios de San Francisco de Coray -en el Departamento Valle- y San Isidro y San José en el Departamento de Choluteca.

Fortalecimiento de Capacidades: Se fortalecieron las capacidades de los CODELs con herramientas que les permiten gestionar de una manera más eficiente los riesgos y reducir las vulnerabilidades de las comunidades ante diferentes amenazas por medio de capacitaciones y acompañamiento técnico que permitió la construcción de Planes de Contingencias, Mapas de Recursos y Amenazas, Análisis de vulnerabilidades, Protocolos para el manejo de emergencias y Calendarios estacionales y uso del Sistema de Alerta Temprana ante la Sequía (SAT Sequia).

Innovación: El Proyecto equipó a los CODELs con instrumentos y herramientas tecnológicas (Plataforma COMMCARE con Dashboard y aplicación Android) que facilitan el monitoreo de variables hidrometeorológicas, socioeconómicas y de Seguridad alimentaria (afectadas por sequía) y la generación de alertas de forma automatizada, facilitando a los CODELs y autoridades municipales, la toma de decisiones para garantizar una respuesta y atención de las familias afectadas antes de que sufran daños.

Buenas Prácticas Agrícolas: Para mejorar la capacidad de adaptación y garantizar la disponibilidad de alimentos en las comunidades se organizaron y fortalecieron las capacidades de 448 productores agrícolas en 15 Escuelas de Campo Agrícolas (ECAs), capacitándolos sobre buenas prácticas agrícolas que les permitieron mejorar la variabilidad de alimentos a través de huertos familiares y aumentar los rendimientos en cultivos de granos básicos. El aula de clases fue una parcela demostrativa de 400 metros cuadrados equipada con un sistema de micro riego para implementar todas las buenas prácticas y tecnologías que los productores agrícolas aprendieron y están implementando en sus parcelas. Para la réplica de las buenas prácticas en sus comunidades fue necesario la dotación de insumos agrícolas como fertilizantes y semillas y el acompañamiento técnico facilitado por especialistas de CARE y líderes comunitarios.

Infraestructura de mitigación: Los CODELs, como parte del proceso de construcción de sus planes de contingencia, y mediante asambleas comunitarias identificaron las diferentes acciones de mitigación ante sequía y priorizaron los proyectos de infraestructura en pequeña escala en cada una de sus comunidades.

Alianzas: Para alcanzar mayor eficiencia en la ejecución de los recursos del proyecto se estableció una alianza con la organización de sociedad civil “Mesa Nacional de Incidencia para la Gestión del Riesgo de la Región Sur de Honduras”, dicha Mesa formó parte del equipo del proyecto durante el proceso de formación de capacidades en el tema de reducción de riesgos, SAT, evaluación de daños, simulación, protocolos entre otras.

Ejercicio de Simulación: El proyecto cerró sus actividades con la realización de un ejercicio de simulación ante una emergencia por sequía donde las comunidades organizadas en los CODELs pusieron en práctica todos los conocimientos adquiridos y validaron herramientas como la plataforma CommCare. La información que se sube desde la aplicación Android a dicha plataforma es utilizada por el nivel municipal para tomar decisiones de apoyo a sus comunidades.


¿QUÉ SE LOGRÓ?

Los logros de estas comunidades en términos de organización y preparación en casos de emergencia ante las sequías han sido notables. Las comunidades asumieron un importante papel protagónico en una situación de emergencia producida por la canícula prolongada en el primer ciclo agrícola en el Corredor Seco en 2018 y han mostrado una gran apertura para trabajar conjuntamente con los gobiernos locales .

Los siguientes resultados corresponden a la implementación del Proyecto Mejora de la Resiliencia Comunitaria en el Corredor Seco de Honduras en las quince comunidades seleccionadas previamente.

  • Se logró en un 100% la organización de las 15 comunidades de la zona de intervención del Proyecto.
  • Se generó un nivel de conciencia en las comunidades sobre la complejidad de la vulnerabilidad climática, donde ellas se ubican como el principal actor para buscar soluciones y dar respuesta de forma anticipada.
  • Las Comunidades potencializaron el conocimiento local mediante la complementariedad de herramientas técnológicas como el Sistema de Alerta Temprana Ante Sequia (SAT Sequía) y el CommCare que permitió manejar información veraz y actualizada de la afectación de la sequía y tomar decisiones en tiempo real. Esto pudo ser evidenciado en el ejercicio de simulación, donde comunidades bajo un escenario de ausencia de lluvia en el ciclo de primera utilizaron las herramientas desarrolladas por el proyecto.
  • El involucramiento de las autoridades municipales en el uso del SAT – Sequía fue acertado porque cuentan con una herramienta que les proporciona evidencia para tomar decisiones oportunas y reducir el impacto de la sequía en las comunidades.
  • Las lideresas y los líderes comunitarios reconocieron la importancia de la organizción en CODELs y de la necesidad de una mayor articulación con el nivel municipal para dar una respuesta oportuna y temprana a las familias de las comunidades afectadas por sequía (escases de agua, alimentos, falta de ingresos, migración, entre otros).
  • Las Comunidades fortalecieron capacidades de articulación y gestión con los gobiernos municipales, partiendo de la identificación de sus necesidades convertiendose en agentes de su propio desarrollo.
  • A través de la metodología Escuelas de Campo se mejoró la resiliencia de los productores agrícolas, y se comprobó que se obtienen mayores rendimientos en la producción y una mejor nutrición con la diversificación de la producción de hortalizas.
  • Las comunidades fortalecieron sus conocimientos en buenas prácticas agrícolas y en el manejo del agua garantizando el acceso para los diversos usos como el consumo y riego en parcelas a pequeña escala, además, mejoraron la calidad, disponibilidad y variedad de alimentos, contribuyendo también a la protección de sus medios de vida y por ende a la seguridad alimentaria de las familias más vulnerables.
  • Los proyectos de infraestructura beneficiaron a 452 familias. En 13 comunidades se priorizaron la construcción y mejoramiento de infraestructura para mejorar el acceso y calidad del agua y en las otras 2 comunidades priorizaron proyectos relacionados con fortalecer la infraestructura para el almacenamiento de granos básicos. Se capacitaron 20 líderes comunitarios en construcción de silos metálicos y almacenamiento de granos básicos y la dotación de material y equipo para la elaboración de 32 silos que aumentaron la capacidad de almacenar granos en 576 quintales. Los Proyectos de infraestructura

¿QUÉ APRENDIMOS?

Lecciones aprendidas:

  • Para desarrollar procesos de formación es muy importante partir de los conocimientos de las comunidades para motivarles a asumir nuevos conceptos y métodos.  No podemos imponer nuestros criterios.
  • Durante los procesos de formación es importante presentar la realidad, aunque se considere evidente, para avanzar a un nivel superior de conciencia que les permita a las comunidades reaccionar oportuna y organizadamente.
  • Valorar las capacidades de las comunidades y el potencial de su talento humano para el uso de tecnologías en el monitoreo de la sequía y la toma de decisión a partir de los mismos.
  • Ampliar el uso de las herramientas tecnológicas como el CommCare mediante el involucramiento de los tomadores de decisiones; Municipalidades y COPECO, los cuales en conjunto con la comunidad pueden identificar de manera oportuna las amenazas y su posible impacto para prevenir, prepararse y mitigar los riesgos.

Reflexiones finales:

  • Fue un proyecto de mucho aprendizaje tanto para las comunidades como para CARE. La identificación y aprovechamiento de capacidades en las comunidades incrementan el nivel de resiliencia en cualquier escenario de emergencia.
  • El nivel de organización demostrado y el compromiso en cada una de las comunidades, demostró que, con un poco de ayuda pueden ser capaces de responder de manera ordenada y acertada ante una emergencia.
  • Desarrollar los procesos desde y con la comunidad da un mayor sentido de pertenencia y aporta los elementos para la sostenibilidad, y el desarrollo de conciencia organizativa en cada líder y lideresa para que asuman la responsabilidad de gestionar sus propios riesgos, proteger sus medios de vida y la seguridad alimentaria de sus familias, en suma, mejorar la resiliencia comunitaria.
  • Para CARE, siempre ha sido fundamental el desarrollo de procesos participativos que permitan el empoderamiento de la población y la sostenibilidad necesaria como parte de los pilares de su misión y visión; ser facilitadores de proceso. El SAT Sequía SAN se ha diseñado e implementado bajo estos dos conceptos estratégicos y por ello, desde su inicio, todos los procesos se han desarrollado bajo una estrecha coordinación con todos los actores relevantes, considerando sus capacidades y ámbitos de acción.
  • Dadas las perspectivas climáticas para el año 2019, es muy importante dar seguimiento a las estructuras consolidadas durante el Proyecto para motivarles a continuar con el monitoreo de la variabilidad climática y los efectos socioeconómicos que esta conlleva.
  • Se debe ampliar la cobertura de la implementación de este tipo de proyectos al nivel municipal para articular y dar una respuesta a mayor escala y un uso más eficiente de los recursos de las municipalidades.
  • El SAT Sequía debe ser articulado entre todas las estructuras del Sistema Nacional de Gestión de Riesgos (SINAGER), o por lo menos desarrollar las capacidades del nivel municipal y comunitario para obtener mejores resultados en su implementación.
  • Promover la organización y participación de las mujeres en procesos comunitarios y municipales para que las medidas de adaptación respondan a sus necesidades y puntos de vista.

El proyecto se desarrolló de acuerdo con lo establecido dentro la carta acuerdo firmada entre CARE Internacional y ICDF Taiwán.  Las acciones se desarrollaron bajo un enfoque de procesos, con la participación activa de las y los miembros de las organizaciones comunitarias, así como el resto de familias involucradas en las diferentes etapas del proyecto durante la declaración de emergencia por sequía para los municipios del Corredor seco de Honduras según el “Decreto Ejecutivo Numero PCM 054-2018”.